No necesita riego para crecer, porque no es césped natural. Esta es una de las diferencias que más se notan en el mantenimiento. No hace falta regarlo periódicamente para mantenerlo verde.
Ahora bien, eso no significa que puedas prescindir de todas las tomas de agua del jardín. Quizá tengas plantas naturales alrededor, una jardinera junto a la terraza o árboles que siguen necesitando riego. También puedes querer un grifo para tareas de limpieza.
Por eso conviene pensar en el jardín completo y no solo en la superficie que va a llevar césped artificial.
Si todavía estás organizando los trabajos previos a la instalación, puedes consultar nuestros complementos de obra para césped artificial y valorar qué otras intervenciones pueden hacer falta.
¿Por qué conviene preparar la fontanería antes de instalar el césped?
Porque resulta más sencillo decidir dónde irán las tomas de agua cuando todavía estamos organizando el espacio.
Pongamos un ejemplo. Quieres colocar césped artificial junto a una jardinera y, más adelante, instalar un sistema de riego para las plantas. Si ya sabes que vas a necesitarlo, lo razonable es estudiar las conexiones antes de terminar esa zona. No siempre será necesario modificar la instalación existente. Pero es preferible comprobarlo con tiempo.
También merece la pena revisar dónde estarán los caminos, las zonas pavimentadas y los elementos que puedan dificultar el acceso a una toma de agua.
Lo importante es evitar que una decisión que podíamos haber tomado al principio nos obligue después a intervenir sobre una parte del jardín ya terminada.