El césped artificial ya forma parte de muchos gimnasios, pero no todos sirven para lo mismo
Hace unos años era raro encontrar césped artificial dentro de un gimnasio. Hoy ocurre justo lo contrario. Es habitual verlo en zonas de entrenamiento funcional, calles para trineos, espacios de preparación física o áreas donde se combinan carreras, ejercicios de movilidad y trabajo de fuerza.
Ahora bien, que dos superficies tengan un aspecto parecido no significa que respondan igual durante el entrenamiento.
Cuando una zona va a utilizarse de forma intensiva, el comportamiento del césped cobra mucha importancia. La sensación al correr, el agarre durante un cambio de dirección o la resistencia que ofrece al empujar un trineo pueden variar de una instalación a otra.
Por eso, antes de plantear la instalación de césped artificial en un gimnasio, merece la pena pensar cómo se va a utilizar realmente ese espacio. No necesita la misma superficie una calle de sprint que una zona donde predominan los ejercicios de movilidad o las sesiones de entrenamiento personal.