Un buen drenaje evita que el agua se acumule
El césped artificial está pensado para instalarse en exteriores y convivir con la lluvia, el riego de plantas o el agua utilizada durante su limpieza. Pero para que esa agua no permanezca sobre la superficie, la instalación debe permitir que se evacúe correctamente.
El drenaje no depende únicamente del propio césped. También intervienen el terreno o pavimento sobre el que se coloca, su preparación, las pendientes existentes y los puntos por los que puede salir el agua.
Por eso, antes de instalar césped artificial, conviene estudiar cómo se comporta la superficie cuando llueve o se moja. Resolver correctamente esta parte ayuda a evitar encharcamientos y otros problemas posteriores.
Cómo influye el drenaje en una instalación de césped artificial
Cuando el agua atraviesa el césped necesita encontrar una vía por la que continuar. En un jardín sobre tierra, la preparación del terreno debe favorecer que el agua filtre y se evacúe. En una terraza, patio u otra superficie pavimentada, en cambio, hay que trabajar con las pendientes y desagües existentes.
La solución adecuada, por tanto, cambia según dónde vaya a instalarse.
Si el agua no encuentra una salida correcta puede acumularse en determinados puntos. Antes de atribuir ese problema al césped, es importante comprobar qué sucede debajo y cómo está planteada la evacuación de agua del conjunto.